A principios de junio, el representante del Banco
Interamericano de Desarrollo en el Perú, Fidel Jaramillo, dijo que,
según un estudio de esa entidad, el 70% de la población peruana
pertenecía a la clase media. Jaramillo detalló que cerca de 50%
pertenecía a la clase media consolidada y alrededor de 20% a la clase
media emergente. A fines del mismo mes, en una entrevista al diario
español El País, el presidente Ollanta Humala aseguró –a partir de la
información del BID– que la clase media constituye cerca del 65% de la
población peruana. Días más tarde, en un evento sobre inversiones, el
mandatario dijo de nuevo que más del 60% de la población del Perú
pertenece a ese grupo. A pesar de sorprender a propios y extraños, todo
indica que la cifra se ha convertido en una de las citas favoritas de
Humala (con mayor o menor precisión numérica). La cuestión es:
¿Realmente siete de cada diez peruanos son de clase media?
Cifra de la discordia. El citado informe del
BID La clase media en el Perú: cuantificación y evolución reciente,
evidencia los avances del Perú en reducción de la pobreza y el
incremento de la clase media en los últimos años. Basándose en las
estadísticas de diferentes instituciones, como el Instituto Nacional de
Estadística e Informática (INEI), el estudio indica que la clase media
consolidada pasó de 25,9% de la población total en 2005 a 48,9% en 2011.
Además el estudio identifica un segmento de la población que ya no es
pobre y que denomina ‘clase media emergente’ y que equivale a cerca del
21% de la población. Esta clase media, emergente sumada a la clase media
consolidada, daría como resultado el mediático 70% de clase media tan
promocionado por el gobierno. Esta cifra, para Carlos Aramburú,
catedrático principal del departamento de Ciencias Sociales de la
Pontificia Universidad Católica del Perú, es posible solo en el caso de
la ciudad de Lima. “La tasa de pobreza en Lima Metropolitana está en 14%
por lo que podría ser, pero a nivel nacional tengo enormes dudas,
porque la tasa de pobreza en la zona rural es de 59% y en la selva
rural, 46%. La matemática no da”, afirma categóricamente el docente.
Pero ese no es el único cuestionamiento al dato promocionado
por el BID y el gobierno. Para Elmer Cuba, socio director de
Macroncosult, la clase media en el Perú hoy bordea apenas el 30%. Según
el economista, el concepto de ‘clase media’ implica, además de los
ingresos, otras características, como contar con un seguro de salud, un
contrato laboral o capacidad de ahorro, entre otros. “Si lo mides por el
lado educativo, sucede lo mismo. Por ejemplo, solo 15% de los niños de
primaria entienden lo que lee. No me imagino una clase media donde los
hijos no entienden lo que leen. Eso no es clase media”, sostiene.
Gustavo Yamada, decano de la Facultad de Economía de la
Universidad del Pacífico, también difiere de la afirmación del BID. “La
cifra es demasiado alta. Yo estoy de acuerdo con una clase media que
oscile entre 20% y 30% de la población”, dice. El catedrático utiliza
una curiosa forma de determinar quiénes pertenecen al grupo en ciernes:
los que tienen lavadora. Para Yamada, la clase media valora mucho su
tiempo y la lavadora, justamente, les permite ahorrarlo. “Tiene mucho
sentido, ya que un hogar que se da el lujo de tener ese aparato toma en
cuenta el costo/oportunidad de su tiempo porque les permite estar
trabajando o haciendo otras cosas”, dice Yamada. Según el experto, hoy
solo 20% de los hogares peruanos tiene una lavadora.
La medición más interesante para hablar de clase media, según
Yamada, la proporcionan las cifras de la Asociación Peruana de
Investigadores de Mercado (Apeim), que va más allá del ingreso,
principal indicador tenido en cuenta por el informe del BID.
El presidente de Apeim, Hernán Chaparro, sostiene que su
gremio tiene en cuenta los niveles socioeconómicos (NSE) para definir el
concepto ‘clase media’, que se ubicaría entre el B y C1, considerando
el Perú urbano. Se trata de una definición basada en múltiples factores,
que contrasta con la del BID, para quien esta clase incluiría a los
sectores B y C en su conjunto.
Una clase que emerge. Es claro que en el
Perú hay una clase emergente. Pese a ser considerada por el BID como
‘media’, esta no se encuentra distante de la línea de la pobreza y es
muy vulnerable a cualquier shock o crisis, tal y como reconoce el mismo
informe del organismo en mención. “Dos millones de peruanos están por
encima de la pobreza solo con US$1 al día. Son muy vulnerables”, dice
Fidel Jaramillo, del BID, quien incide en que hay mucho que hacer a
nivel de políticas públicas respecto a esta clase que está emergiendo.
¿Por qué llamarla entonces ‘media’? Según Jaramillo, porque se dirige
hacia la clase media.
Bajo la visión de Elmer Cuba dentro de ese
grupo –que él denomina no pobres– dos tercios son verdaderamente
emergentes –es decir con posibilidades de llegar a ser clase media– y un
tercio son vulnerables de retornar a la pobreza. “Están en el limbo. No
son clientes del Midis. Reciben uno de los peores sistemas de salud y
seguridad de la región y una de las peores educaciones del mundo. Esas
personas están sufriendo serias presiones para alcanzar el bienestar”,
dice.
Los expertos señalan que este grupo ha surgido desde abajo y
posee una gran capacidad de emprendimiento. “Es un sector que parte de
condiciones de vida inferiores y proviene de zonas alejadas a la
tradicional clase media. Ha logrado un ascenso significativo de su poder
adquisitivo y un acceso a mayores comodidades, mejores servicios,
financiamiento para consumo, entre otros”, describe Renato Peñaflor,
catedrático de ESAN.
Clase media diferente. Aunque los
especialistas consultados coinciden en que se está dando una expansión
de la clase media, esta se diferencia mucho de las clases medias europea
y estadounidense. Para empezar, la informalidad que hoy incluye a cerca
del 60% de la economía. No es posible concebir una clase media
consolidada que, a la vez, sea informal, señalan. “Estamos creando una
clase media, que en lugar de poseer los valores que nosotros esperamos
como en Europa o EE.UU., es ‘sacavueltera’, no paga impuestos y no usa
los servicios públicos. No necesariamente toda la clase media es así”,
advierte Elmer Cuba, quien añade que este grupo es divergente y no
convergente.
Carlos Aramburú va más allá y asegura que culturalmente
el Perú no tiene clase media. “Una de las cosas que caracteriza a la
clase media de los países donde está consolidada es el concepto de
‘cohesión social’, pero en el Perú esta es muy individualista y está muy
privatizada: por eso es políticamente poco activa y articulada”, dice
el docente.
Tarea estatal. En lo referente a la clase
media y a la clase emergente, el rol del Estado es múltiple. Por un
lado, debe solucionar los defectos que tiene la clase media y por otro
crear las condiciones para que los emergentes sigan avanzando y no den
un paso hacia atrás. Según Fidel Jaramillo, en el caso del segundo
grupo, son necesarias acciones que faciliten la acumulación de activos,
especialmente vivienda, como acceso a crédito hipotecario y mecanismos
de ahorro, además de activos en capital humano como educación y salud.
“Se
necesitan políticas para consolidar la clase media. Existen ejemplos
como el Fondo MiVivienda, orientado a dar una casa”, coincide la
ministra de Desarrollo e Inclusión Social, Carolina Trivelli.
Para la clase media –indica Elmer Cuba–, el Estado debe velar
por que pague sus impuestos, brindarle servicios universales de calidad
y llevarlos al mundo de la formalidad.
De otro lado, los expertos
también recomiendan que el Estado recabe más información sobre los
integrantes de las clases en cuestión a fin de abordar sus necesidades
de manera adecuada. Sin embargo hoy su complejidad es considerable, y
las mediciones del INEI se ciñen a la canasta básica. “No va a haber una
definición multidimensional por parte del Estado porque es complicado.
Los gobiernos manejan datos de pobreza monetaria”, dice Carlos Aramburú.
La
Encuesta Nacional de Hogares (Enaho) pregunta a los ciudadanos sobre
una serie de gastos, por lo que su data, según Hernán Chaparro es
“cercana a lo real”. Sin embargo, tal y como detalla el ejecutivo, si
solo se toman en cuenta los ingresos declarados esa es información sin
validez, porque al preguntar a la gente cuánto gana la varianza es
grande. “Cabe la posibilidad de que las personas mientan. Quienes ganan
mucho te dicen que ganan menos y los que ganan poco que ganan más”, dice
el presidente de Apeim.
El tema de las clases medias para Carlos Aramburú interesa
especialmente al marketing, a la empresa privada y a la administración
académica. “Siempre es interesante entender, cuantificar y conocer para
identificar necesidades y plantear soluciones”, dice Rodrigo Pinillos,
director de la carrera de Administración y Marketing de la Facultad de
Negocios de la UPC. Esta área de la UPC precisamente se encuentra
analizando a la clase media emergente y cuál es su comportamiento cuando
el consumo per cápita llega a cierto nivel, bajo un enfoque
diferenciado al de la clase media convencional, que, según el
catedrático de ese departamento, Javier Montoya, no puede sumarse a la
clase popular.
La clase media ha sido y es, según los especialistas,
el motor de numerosas economías a lo largo de los años, y actualmente es
la pieza clave de las protestas que se están llevando a cabo en países
como Brasil. En el caso de la creciente clase media peruana, su impacto
en el país se irá definiendo con el paso de los años. La ministra
Carolina Trivelli considera que, al margen de las recientes cifras
publicadas por el BID, es importante que el tema se haya puesto en
agenda.
Lo cierto es que es necesario contar con más indicadores
multidimensionales que nos den luces sobre sus características para
entender tanto a este grupo como a la clase emergente. Velar por que
estas cifras más detalladas no se politicen –nuevamente– se sumará a la
lista de retos.
Fuente : América Economía - Laura Villahermosa y Hugo Flores

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